Chiquitita en una esquina..., me espera
cual ave que añora una pareja que no llega.
No desfallece.
Adorna el nido despeluchado con festivas hojas,
esperando oír el anhelado trino,
que repite en su cabeza...
Aguarda y aguarda mas su amado..., se le niega.
Parécele que lo escucha allá lejos, en la bruma,
gira su cuello ciento ochenta grados de angustia,
queda en suspenso su latido, la vista aguza,...,
para dar paso al descontento...,
A su amor no lo trae la esperanza de su quejido denso.
Cae la noche para enfrentarla a la mañana fría,
allí sigue ella, en su nido, helada con su embolado traje...
Llora lágrimas de rocío, que le nublan el sentido de la vida.
Próxima a dejarse caer, sorda , ciega y abatida.
Así está esta página sin autor que la escriba.
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