viernes 17 de diciembre de 2010

Ave nocturna . 3

¡No! ¡Es imposible! Pero ... ¿qué coño hago yo con este tío agarrada de la mano por la calle?
Es asqueroso, increíble, realmente increíble, y en realidad...¿por qué? Nada me ha hecho que haga que mi cabeza se complique tanto.
Normalmente todo es mucho más sencillo, sonríes un poco, dejas caer la mano en un sitio estratégico ofreces tu boca y todo lo demás viene rodado, no piensas, a veces ni siquiera sientes, pero es todo tan mecánico...
Sin embargo, me ha cogido con delicadeza de la mano, no ha intentado nada... Sigue siendo todo tan extraño... No obstante sigo agarrada de su mano camino de la pensión, pasando por callejas heladas con olor a vaca, lo normal en estos casos.
Aún está la obra paralizada, llevo tres meses cruzando las mismas calles, dejando atrás los mismos portalones, los mismos faroles y casi los mismos charcos perennes en esta época, y esa puñetera obra no mueve ni un madero del sitio...
Sí, ya sé que no he de quejarme, estoy mejor que mucha otra gente, pero tener dinero y no poder gastarlo es como ser millonario y ser subnormal profundo, bueno en fin ahí seguimos parsimoniosos con rumbo fijo las mentes pululando en vete a saber dónde y los pies arrastrando humedad, y el corazón granizado...
Ni hablamos, ni me mira. Llevo tiempo observándolo de reojo y sé que quiere decir algo que lucha por no soltar, y sé que es mejor que no le ayude, bueno en realidad no lo sé pero algo me dice que es mejor seguir con el silencio clavándose en los oídos.
Ya sabía que esto no era normal.
Pero... ¿qué hace?
¡Está loco!
-¡Eh, tío! No te pases ni un pelo conmigo, ¡eh!
Será burro casi me tira al suelo, pero... ¿qué pretende? Era todo demasiado perfecto, ya te lo estaba yo diciendo so gilipollas, siempre poniendo en peligro tu vida cacho idiota, pero ¡joder! Yo perdiendo el tiempo en echarme la bronca y el tío está ya encima de mí. ¡Ah, no!
¡Joder! No tengo fuerzas ni siquiera para hablar, y ¿ahora qué? ¿Me dejo hacer o...?
¡Hostias! ¿De dónde ha salido esta fuerza? Lo veo como en una película, un rodillazo en las pelotas, su cara de dolor, el encorvamiento de su cuerpo, un puño estrellándose contra su cara, mi mano dolorida un hueso salido del sitio...
¡Genial! Ahora tendré que coger la baja, y este pobre tío en el suelo dolorido. Debería irme pero... Claro que no lo hago. Cuando los problemas pueden ir a más van, para qué escapar entonces.
-Lo siento. ¿Te he hecho daño? –Pues algo de daño sí que le habré hecho, su boca está chorreando sangre y sus manos permanecen agarrándose los huevos con fuerza. Pero ¡qué bestia soy! Tampoco era para tanto, Ha sido más la forma que el hecho.
Él sólo me mira, no dice nada. Normal... No se lo esperaba ni yo tampoco. Ahora lo que importa es ayudarle a levantarse, y llegar a la pensión. Estoy matada, no puedo conmigo y él no me ayuda a ser levantado.
¡Qué noche!
Al final vamos a tener que acabar la noche juntos, magullados y enfadados, sí, enfadados con nosotros, con el otro, con el mundo...
¿Por qué todo ha de ser tan difícil?
Por lo menos vamos en igualdad de condiciones, tocados y semi – hundidos... ¡Lo que hace un triste entretenimiento de niños! Juegas a los barcos para evitar el tochazo de los profes y te acompaña toda la vida y lo peor es que ya no te importa si está hundido o tocado, por que lo que realmente lo que deseas es estar hundido y bien hundido..., de ahí sólo se sale hacia arriba.
Ya estamos casi en la puerta de la pensión, ahora intentar no hacer ruido, acomodarlo a él lo mejor posible en el cuartucho e ir a las cámaras y sacar hielo para aplicármelo a la muñeca, mañana ha de ser igual que hoy, no hay otra salida.
Después de todo él está ahí a pierna suelta durmiendo... ¡Qué fácil sería hacerle ahora cualquier putada! ¡Oh, déjate de payasadas y aplícate el hielo de una puta vez que se está haciendo de día! Lo que más me fastidia es que hoy tampoco podré dormir, estoy jodida, y ¿qué hago?
Leer... No, me dormiría ipsofacto, pasear... ¡Ni de coña, vamos para paseos estoy yo!
¡Vale! ¡Está bien! Debería escribirle, decididamente ya es hora...
“Hola, te echo de menos, te podría contar muchas cosas, pero prefiero dejarlo en que te echo de menos...
Necesito que subas, quiero irme, y no tengo fuerzas para irme.
Sube por favor.”
Bueno, para qué voy a decirle más, él ya lo entenderá. Esperemos que no le haya calado muy hondo la niñata de las tetas grandes...

3 comentarios:

Marijuana's Road to Respectability dijo...

Muchas veces en la secuencia del paso del mundo, somos duros de coraza, pieza que nos fabricamos para huir de un deseo legitimo, el nuestro. La lluvia, cae irremediablemente del suelo de las nubes, pero nosotros si podemos reprimir nuestros instintos o deseos primarios, aunque sea a base de torceduras de muñecas o de sacarnos un ojo para que nos piensen indiferentes, que un alma sensible no pasaría por alto que es nuestra forma de decir "no te va a resultar tan fácil, en absoluto".

Espero que la de las tetas grandes se haya caido del sueño y esté rodando con las ubres por debajo de la cama.

Genial prima, genial.. diálogos rudos super buenos.

Un beso mientras doy una patada a la puta navidad (señor, compre usted un arbolito chino de plástico)

:)

el palabro, gerli, gélido... ponte el puto hielo de una vez...

marinera dijo...

Hola primo
cuánto tiempo!!!
pues es una historia más real de lo que quisiera, ejjeje
Pero es algo que tengo que soltar,
Besosssssssssss
me quedo sin palabro, en este caso sería sinceridad ¿? quizá a medias
He visto tus angelitos, cualquier rato que tenga lo leo, sabes que me llegan muy adentro.

Marijuana's Road to Respectability dijo...

sisisis, lo leí como real. No podría tener esa fuerza de no serlo. La de las tetas despertaría con el golpe, nomás. jojojojo

besossssssssss

palabro de dios: entesal..salpersonal.