miércoles, 11 de agosto de 2010

Siempre ha sido asi ¿Cuándo cojones va a cambiar?

Mi pueblo, es un pueblo de mierda, como muchos otros pueblos de España. Un pueblo asqueroso, censor, hipócrita, extravagante, y raro, muy raro, yo diría asombrosamente raro, y no es ningún piropo, os lo puedo asegurar.

Es un pueblo viejo, derruido, destrozado, lleno de mierda, y de viejas glorias, que vienen a ser lo mismo.

Un pueblo en el que no se puede opinar libremente, sólo, tan sólo expresar la opinión de la mayoría, no de la mayoría de gente si no de la mayoría que puede opinar. Si te atreves a pensar por tu cuenta, a decidir por tu cuenta, y a denunciar la política social que se está llevando a cabo, serás un desarrapado, una escoria que sólo merece la anulación, el olvido y la miseria, no la propia si no la que te arrojan los que tienen para tirar.

Un pueblo amargado, gris, opaco, sucio, encajonado, tanto como las mentes de las gentes que habitan en él. Un pueblo que se vanagloria de su pasado, un pasado lleno de mentiras, de censuras, de mostrar la imagen bonita y esperada, o sea la que no existe ni existió, y probablemente nunca existirá.

Un pueblo donde los que se supone defienden los intereses de la juventud ejercen de censores de los mismos, un pueblo donde si les dices estáis organizando una puta mierda y sois despreciables interventores de la libertad de expresión y opinión, quedas apartado por unanimidad.

Un pueblo donde todavía reinan los caciques enterrados, donde la voluntad no existe y sólo hay sumisión, un pueblo que te pone los pelos de punta en cuanto los oyes hablar.
Un pueblo en el que si te aceptan es por que eres un borrego bien asimilado al grupo, un pueblo que da ganas de vomitar, por que el aliento de su gente está podrido, huele a insatisfacción, a amistad malsana, a Judas traidores, a MIERDA

Mi pueblo como ya he dicho es una mierda, y yo seré una cagarruta más por que poco puedo hacer para dejar de serlo, pero al menos intentaré que no me pisen y si lo hacen que se acuerden de mí y se pringuen hasta las orejas.

Ese pueblo donde vivo es el mejor lugar que conozco para alejarse, para desaparecer, para estar sólo, para hablar con las pareces, para sentirte como en un cementerio, para ser nada, para ser un andrajo si intentas ser PERSONA.