domingo, 1 de abril de 2012

La Huelga y yo

Pues mi día de huelga como desempleada que soy desde hace más de 8 meses pasó por la mañana a no asistir al curso del INAEM, con sus respectivas faltas aunque eso no quiera decir que me sienta ligada a una oferta sindical o política.

Yo no defiendo a nadie que no se ha preocupado por mí: es decir gobiernos y sindicatos. No estoy afiliada ni lo estaré, creo yo, no creo en ellos como no creo en Dios, y es que sus cuentos son muy comparables.

NO soy republicana y estoy a la izquierda de la izquierda, mi bandera es demasiado anarca para tener colores.

Por la tarde acudí a la manifestación como independiente, a mi lado estaba el alcalde de mi ciudad del PSOE al que no tuve ningún empacho en decirle que los políticos frente al mercado son sólo una panda de cobardes y mojigatos apoyados por los sindicatos, que ni Dios sabe del pie que cojean.

Perdí mi trabajo por enfrentarme a mis jefes, al de mi puesto y al general por intentar sabotear unas elecciones sindicales, y no por que me interesara una mierda los sindicatos, si no por la falta de honestidad y honradez (3 meses más tarde fui despedida)… ¿Casualidad? Ningún sindicato vino a preguntar o a prestarme su ayuda, sabiendo como sabían ambos lo que había pasado.

Mi opinión es que si la mayoría de la gente quiere ser una borrega hay que concederle el derecho a serlo, los piquetes no tienen razón de ser, y el que no está informado es por que no quiere estarlo, no por que nadie se lo impida.

No obstante, respeto a todo el mundo o al menos lo intento: empresarios y trabajadores, a los sindicatos y a los gobiernos ( a estos últimos me cuesta bastante más pero también tienen mi respeto aunque no mi apoyo.

No tiene sentido que los sindicatos se movilicen (en estos últimos 10 años más que nunca) tarde, mal y encima con una reivindicaciones que dan risa por que se les ve el plumero desde lejos (pero, no obstante y ante todo, yo respeto a todos aquellos que tuvieron que dar su sangre y su libertad por conseguir lo que nosotros nos estamos dejando quitar sin ninguna resistencia seria y organizada por el momento). Meros accesos de rabietas puntuales por parte de ellos por unos cuantos euros más o menos de las subvenciones a recibir.

Por mi parte nada más que decir. Bueno sí, un consejo a todo aquel que quiera leerlo: lucha por tus ideas hasta el último suspiro, eso es lo único que nadie debe arrebatarte.

jueves, 22 de diciembre de 2011

la verdad es una locura.

Hay días en que duerme la noche y se levanta una mañana rígida, es entonces cuando caes en la cuenta de que todo es una farsa, la NAVIDAD, y su puta madre en calzoncillos, ¡qué asco!. Un mundo lleno de mierda, de pobreza, de ampulosidad, de cuadros grotescos que ni la peor enfermedad mental sería capaz de plasmar en una obra de arte..., los ves a diario, en la calle, en tu calle, en la casa de tu vecino, en la tuya propia, y sigues viviendo y sigues flotando, y sigues sin creer, ¿Y para qué tanto seguir?
Duendes anidan en las cabezas, contadores de historias que te dicen que hay un mundo mejor, quizá lo hubo, quién sabe, ¡qué mala es la sordera interior!... Me lo estoy perdiendo todo. Sufro.
Y miro a mi alrededor, y veo sonrisas que no adivino de dónde salen, y siento felicidad y no sé qué la produce y siento vacio, un vacio enorme dónde en algún tiempo lejano tendría que haber estado el cerebro, o quizá sea yo la que tenga los duendes.
No lo sé, ayer tampoco era excesivamente feliz, pero recuerdo la sonrisa frente a un espejo, y era yo, o era mi sueño, da igual, pero había esperanza, ahora sólo espera.
Me siento enfadada con el mundo y conmigo, por que no puedo convencer de mi idea, ni puedo convencerme de la suya, estoy en el punto cero, en un punto muerto, buscando salidas al agujero negro que tiende a infinito siendo un cero.
¿Y por qué me cabreo? No hay salida, y si la hay tampoco la cogería, es un sinsentido vivir y no dejamos de parir, nos mordemos la cola, o la cabeza, a veces tenemos la boca en el culo y el pensamiento en los genitales, quizá no sea sólo a veces, quizá es que nos hemos definido de forma errónea, quizá nuestro cuerpo no es el que reconoce nuestra mente, si no que formamos un holograma de una imagen perfecta de imperfecciones que nada tiene que ver con nosotros...
La locura está a dos pasos de mí, la toco con la punta de los dedos, y sé que existo, que soy, que no pienso, que lo que me hace ver todo esto es un ente del más allá, que en Navidad me absorve y me controla, que me hace odiar lo que en otra época tan solo me es indiferente. Sí, sí sí, ya lo sé, he de tomarme la medicación o...
¿O qué? No quiero soñar que le amanecer existe, ni quiero verlo, entonces sólo me quedaría el suicidio.

domingo, 13 de noviembre de 2011

no fue difícil intentarlo

No, no fue difícil, es más fue hasta divertido, pero ya se acabó, como se acabaron los amigos, como se acabaron los sueños, y las esperanzas.
No fue difícil, fue excitante, a veces incluso desbordante, por encima de las posibilidades reales, pero eso no importaba, lo real era lo que menos contaba en toda esta historia.
Conocí gente, demasiada en realidad para lo que esperaba, entrelacé por un tiempo mi vida a la de otros sin conocerlos, sin importarme sin importarles, pero de eso se trataba.
He dicho muchas veces que he perdido muchos amigos, y es cierto, de hecho lo más improbable dada mi forma de andar por el mundo es que todavía esté por aquí dando guerra.
Y también es cierto que he perdido mi mundo imaginario, o me lo he dejado olvidado en el cajón de la mesilla, ese que nunca abres por miedo a ver con lo que te encuentras.
Fue divertido formar una nueva familia, tener primos por todo el país, sentirte responsables de unos hijos que tienen a sus propias madres, tener un animal de compañía que no dejará de darme lecciones en esta vida. Pero ya nada de eso me vale, nada me convence, he perdido el rumbo.
Fue totalmente inesperado encontrar un maestro, aunque mi única obsesión era aprender, y aprendí leyendo, escribiendo y tirando o llenando mil y una vez la papelera, tanto la real como la virtual.
Encontré a alguien que me empujó más allá de mis intenciones, me quitó el sueño, la pereza, me devolvió una vida que nunca fue la mía pero fue tan bonito como desquiciante. Fue mi amor, en las letras y por las letras, fue como esa ilusión quinceañera que te despierta de repente a un mundo nuevo pero desgraciadamente inexistente, y como el amor vino y se fue, y casi desde entonces ha sido muy fácil perder las ganas...
Este medio me dio también un hermano, un hermano pequeños al que como buena hermana mayor no dejé de incordiar y como suelen acabar esas historias también desapareció.
(Y jamás tendré algo parecido en mi vida real).
Es fácil tener problemas conmigo y más fácil aún no tenerlos, sólo es cuestión de ser uno mismo, cuando descubro que me han mentido todo se acaba, sin más.
Ahora es distinto, creo que he descubierto que soy yo la que me he estado engañando a mi misma, que nada de lo que tuve, encontré, admiré y soñé me lo merecía y estoy segura de que es así, por eso y por otras cosas digo...

... intentarlo no fue difícil, alcanzarlo fue imposible.

miércoles, 18 de mayo de 2011

TERREMOTO

Completo el tiempo que se deja caer de una pared que cuelga al aire.

Muevo mi cabeza, la giro, buscando el segundero, muerto ya por hastío.

Y se me parte todo, y se me rompe el suelo.

Y caigo abrazada a los pedazos vivos que se me clavan en la piel.

Se acaba, el reloj de arena hecho añicos, con él mi aliento,

con él, el aliento de un suspiro, de una casa sin pasillo.

Maldito seas, que anduviste bajo mí, silencioso

mas con un solo estruendo te llevaste lo mejor que había aquí.

Me destruiste la vida, la familia, el hogar...

Y ahora, ¿ahora?...

dónde te busco, dónde me vengo.

dónde completo todo aquello que perdí

¿Qué está pasando?

¿qué está pasando? ¿ qué es lo que quieren?
Estas frases ante mi total perplejidad las he escuchado en uno de esos informativos que echan a las tres de la tarde por boca de un supuesto periodista refiriéndose a la protesta de los jóvenes en las distintas ciudades de España.
¿La verdad? Me he quedado a bolos, no puedo imaginar qué coño de periodista es capaz de hacerse una pregunta así o de hacerlos de forma indirecta una pregunta así sobre la disposición de la juventud española.
No sé si me ha dado más rabia o más asco.
Me he sentido anulada, ultrajada, ofendida e insultada, no por lo de joven precisamente si no por la incoherencia de esa pregunta y por la forma en que ha sido dirigida, me ha sonado a: ¿es que estamos todos locos o qué?
Pues quizá sí, o quizá nos falte ese punto de locura que nos haga tirarnos a la calle y protestar como es debido.
Pero al hilo de esta pregunta varias sensaciones se me han acumulado dentro y es por eso por lo que escribo este post.
En base, mi pensamiento se ha ido tal que así: ¡¿Los jóvenes de España y la política?! Entre sorprendida e incrédula.
Pero he de decir que está siendo una buena reacción la de estos chicos/as que pensábamos en el reino de las abutardas, y si no es así para la mayoría confieso que para mí así era hasta el domingo pasado.
Pero no, no están dormidos, están ahí tomando las calles, con fuerza, con decisión. Les ha costado arrancar y espero que les cueste mucho más abandonar la causa en la lucha iniciada.
Una lucha sin mucho estruendo pero con visos de tomar raíces, o por lo menos acamparlas hasta que se vea algún cambio favorable en la gestión política, social y económica del país.
Por otro lado pienso que han de ser ellos, los jóvenes los que pongan los dedos en la llaga, pues ellos deben decidir el futuro que quieren para sí mismos,
Todas las generaciones, unas más otras menos se han tenido que manifestar en contra de sus dirigentes, ya sea en democracia o en dictadura, en nuestros tiempos estaban las manifestaciones en contra de la OTAN, en contra de las reformas en la educación , en contra de los bajos salarios, en contra de las más de 40 horas semanales, y seguimos luchando en frentes diferentes, por eso nunca seremos una amenaza consistente para nuestros políticos de turno.
Y siendo realista creo que los de mi generación no hemos logrado nada, pues nos han arrebatado en nuestras narices derechos y libertades conseguidas por la generación de nuestros padres a sangre y fuego. Considero que se nos han meado en la puta cara, y aún así unos pocos no han parado de rebelarse y continúan en la lucha social y sindical.
Bien es verdad que los únicos culpables de la actual situación somos nosotros a mi forma de ver, nos hemos dejado convencer y hemos comprado la moto del progreso y del bienestar social, que ya quisiera yo saber en qué coño consiste eso. pero en fin...
Como iba diciendo una moto que nos ha costado vernos en el berenjenal en el que estamos, una moto que parecía que se iba a comer el mundo en tres días y lo que ha hecho ha sido merendarnos a todos, a los que la compraron y a los que no.
Pero viendo a estos jóvenes aunando esfuerzos y causas para la protesta , renacen viejas esperanzas de que esto aún puede cambiar, ¿cómo?, no lo sabemos, pero estamos empezando a gatear y si seguimos conseguiremos un primer paso, y otro le seguirá y espero poder ponernos todos a caminar, con la frente alta y las metas si no alcanzadas a tiro de piedra al menos.
Es verdad que esta protesta no reúne las características de las viejas en cuando a aunar causas y cosas, a centrarse en puntos objetivos, si no que más bien parece un maremagno de gente cabreada sin consenso pero todos allí haciendo piña, es sencillamente genial.
Si tanta gente tiene tantos motivos distintos para estar ahí, señores, yo no soy ninguna entendida en política, pero da la sensación de que todo está tan mal que no hay por donde cogerlo.
A veces me da que pensar que si los que nos rebelásemos fuésemos nosotros, mi generación, todo sería mucho más brutal y animal, más impulsivo e instintivo, pero otras veces pensando en cosas que he visto y he vivido creo que es una forma de pensar poco o nada objetiva, que sólo son imaginaciones mías, y que mi generación no es más que una ingente masa de personas cobardes y acomodadas, asustadas y vendidas sin voz ni voto.
Una generación que como he apuntado antes se ha dejado arrebatar derechos y libertades, que hemos acatado prohibición tras prohibición sin mover un dedo, y no me refiero a que no nos hemos quejado, si nos hemos quejado pero los unos a los otros, nada más, que hemos aguantado todo aquello que nos han querido tirar encima y nos hemos dejado enrunar.
Creo que los jovenes nos han visto tan perdidos que han decidido echarse ellos a la calle por nosotros, y protestar, sin orden ni concierto, ciertamente, pero lo han hecho y bien hecho está, por lo menos esta es mi opinión.
Claro está que yo me remito siempre a mis principios más punkis; anarquía y libertad, fuera democracia, fuera constitución, fuera monarquía, fuera religión ( sea de la índole que sea) todos a tomar por el santo culo.
Pero este no es un buen ejemplo, esto sería dar rienda suelta a los antisistema, que destrozarían ciudades enteras, y luego a pagar: ¡ciudadano paga, después protesta! Mierda de sociedad esta.
La solución nadie la tiene que yo sepa, creo que han querido desde las altas instancias desequilibrar los valores sociales y que al final se les ha ido de las manos, y se ha montado la de Dios es Cristo, y la solución que tenían prevista para ciertos problemas previstos se ha quedado en agua de borraja.
Pero sólo pediría que sepamos ver la moto desde lejos, pues mucho me temo que los políticos hagan de nuestras protestas su sayo, y nos vendan nuestras ideas como soluciones. A dios gracias no tengo dinero, y poco puedo comprar, pero si me la regalan la revendo.

viernes, 11 de febrero de 2011

sueño roto

Conformábase ya con el tiempo en que no había solución, un amor hacia un fantasma era el menor de sus problemas, una ausencia que sólo brillaba en su cabeza, una alegría, una zozobra que a través de sus textos la colocaba cada día más entre la espada y la pared, esa era la verdadera cuestión del problema.
Él, pese a que anunciaba una y otra vez su retirada, no dejaba de publicar, y ella entusiasmada no dejaba de leer, la metaliteratura hizo mella en sus almas, se unieron más allá de lo deseable hasta el punto de sufrir cuando no había respuesta, cuando él jugaba al escondite...
Tornábase todo un juego de brujas y fuego en el que quemarse era el premio, en el que demostrar sentimientos era motivo para perder el turno, y si se insistía, motivo de expulsión.
Mas a ella no le importaba perder, ni siquiera no jugar, ella necesitaba de esa droga, que era al final de todo palabras y más palabras, relatos, imaginaciones, creaciones que la arrastraban a un mundo de fantasía que nunca existió, y confundió verdad y cuento, y se ausentó del mundo.
Al final, pudo más el autor que el creador, todo se derrumbó, afloraron sentimientos equivocados, se fustró el viaje a las estrellas, y todo quedó cuajado como un vomito de resaca, maloliente, insufrible, y ese amor efimero, se esfumó como un dolor de cabeza con la aspirina...